Cien mil dólares para cambiar el mundo

Hacía calor aquella mañana soleada de Agosto de 1998 en Palo Alto (California).Los jóvenes Larry Page y Sergey Brin esperaban ansiosos en el porche de la bonita casa de David Cheriton, profesor de sistemas distribuidos en la Universidad de Standford, la visita de Andy Bechtolsheim, un colega personal del profesor

Larry y Sergey habían pasado toda la noche trabajando incansablemente.En un estado de febril excitación, los dos jóvenes llevaban semanas diseñando un sistema para mejorar el proceso de búsqueda en Internet.Los buscadores existentes no eran lo suficientemente buenos, y ellos creían estar diseñando un nuevo sistema de búsqueda que mejoraba significativamente los resultados obtenidos. ¿Cómo?. Basándose en el poder de las referencias.

Como parte del programa de doctorado que Larry Page seguía en la Universidad de Stanford, éste había profundizado en las propiedades matemáticas de la Web. Larry se había centrado en el problema de averiguar qué paginas enlazaban a otra determinada, considerando que el número y la calidad de enlaces entrantes hacia una página, contenía información valiosa que podía utilizarse para ordenar los resultados devueltos por un buscador.

Una variación de este modelo ya se utilizaba con éxito en la comunidad académica y científica, donde el número de referencias o citas a un determinado artículo en los medios especializados, era y es un buen indicador de su relevancia y calidad.

Larry y Sergey decidieron llevar este modelo al terreno de la Web. Como parte de su proyecto de investigación (denominado BackRub),  Larry había diseñado un software que rastreaba la Red obteniendo información de los enlaces entrantes de una determinada página, y guardando esta información en una base de datos.

En aquellos momentos todos los buscadores eran, o bien directorios de páginas creados por personas (Yahoo), o bien sistemas automáticos que indexaban las páginas teniendo en cuenta únicamente factores intrínsecos a las mismas, por ejemplo, el número de veces que aparecía citada una palabra clave en el título o cuerpo del mensaje. Como consecuencia de éstos algoritmos débiles, los resultados de una búsqueda eran fácilmente manipulables, con lo que los resultados devueltos eran erróneos o poco precisos.

Mientras esperaban Larry y Sergey hablaban de la preocupación que los atormentaba durante los últimos días. A pesar de haber sido extremadamente cuidadosos con los gastos, y haber montado ellos mismos sus propios ordenadores a partir de piezas estándar, se habían quedado sin dinero y necesitaban seguir añadiendo potencia de cálculo a su sistema para continuar recorriendo la red extrayendo información y almacenando información para su posterior análisis

Entonces, cuando más preocupados estaban, llegó Andy conduciendo su Porsche plateado. Andy Bechtolsheim aparcó frente a la casa de David y se bajó del Porsche de un salto.

Andy era ya una leyenda en aquella época. Bechtolsheim había sido un estudiante de doctorado en Standford entre 1977 y 1982 y, harto de tener que esperar para utilizar el sistema central de computación de la Universidad de Standford, había diseñado un potente ordenador corriendo el sistema operativo Unix.

Junto con otros colegas Andy fundó una compañía llamada SUN (Standford University Network) con la idea de vender el potente ordenador que había diseñado.

Las ventas de la máquina fueron un éxito y SUN generó 1 billón de dólares en 1988. No sería el único éxito de Andy. En el momento de conocer a Larry y Sergey, Andy era vicepresidente de Cisco Systems, empresa a la que había llegado cuando la compañía Granite Systems, que el mismo había creado en 1995 para la construcción de switches de red de alta velocidad, fue adquirida por Cisco.

A pesar de todos los éxitos de Andy su modestia era legendaria y muchos de sus colegas en Cisco, ni siquiera sabían que había sido fundador de SUN.

De cualquier forma, Andy se sentó a hablar con los muchachos que su amigo David, el profesor, había insistido en que conociera.

En seguida hubo química entre ellos. Andy, con un excelente olfato para los negocios, captó la inteligencia y energía de Sergey y Larry.

En aquellos tiempos donde una compañía “.com” nacía en cada esquina de Silicon Valley, y donde se gastaban ingentes cantidades de dinero en publicidad que sólo ocultaba la carencia de productos de muchas empresas tecnológicas, Andy vió un patrón de comportamiento distinto en aquellos dos chicos que su amigo le acababa de presentar.

Larry y Sergey no sólo eran inteligentes, sino que tenían una demo del producto lista para ser enseñada y probada y, en lugar de querer dinero para gastarlo en inútil publicidad, los chicos querían dinero para comprar componentes con los que poder ensamblar ellos mismos sus propios ordenadores.

La única publicidad de Larry y Sergey necesitaron consistía en la publicidad boca a boca, la recomendación y entusiasmo de los usuarios que habían probado su buscador y que, al considerarlo de gran utilidad y superior a los existentes, lo recomendaban naturalmente a sus colegas. Esta combinación encantó a Andy. Tenía frente así unos chicos inteligentes con gran determinación, una excelente idea que mejoraría la forma en la que se buscaba por Internet, y una intención de recabar dinero para seguir mejorando el producto.

Simplemente el olfato de Andy le indicó que tenía que ser parte de aquello.Cuenta la leyenda que entonces Andy sacó un talonario de su bolsillo y expidió un cheque por valor de $100.000 USD a nombre de “Google Inc”.

No hubo discusiones de cuotas de participación, ni porcentajes ni nada de nada.Andy ni siquiera sabía que, en el momento de expedición del cheque, la compañía “Google Inc”, no tenía forma jurídica.

Fue su instinto el que le llevó a ayudar a aquellos muchachos sin hacer demasiadas preguntas.

Unas horas más tarde Larry y Sergey se fueron a celebrar que habían conseguido 100.000 dólares para su empresa cenando en un Burger King.

¿Puede haber prueba más determinante de que sabían en que debían invertir el dinero?. En lugar de empezar a gastarlo en un caro restaurante como habrían hecho muchos otros, cenaron como si nada hubiera pasado en un económico Burger King.

Algunas semanas más tarde Larry y Sergey fundaron Google Inc, creando una cuenta en el banco donde depositaron el cheque que les había expedido Andy Bechtolsheim y el resto, como se suele decir, es historia.

P.D: Según la revista Forbes, los $100.000 USD que inicialmente invirtió Andy en Google, tienen un valor actual de US$1.5 billones. Sobran las palabras.