Por cortesía de Vius Madrid, he tenido la ocasión de probar la Yamaha MT-09 durante aproximadamente dos horas (subiendo al Escorial desde la Calle Fernandez de los Ríos en el propio Madrid),  y he recordado el motivo por el cuál mi moto ideal es una bicilíndrica de aproximadamente 80 CV. Esta Yamaha es la moto perfecta para perder de golpe todos los puntos del carnet con sus 115 CV de potencia a 10.000 RPM. En un momento de la prueba, con el puño a medio gas, casi sin darme cuenta, he mirado el velocímetro y me he asustado. No quiero llevar a nadie a equívocos: seguro que esta moto gustará mucho a los amantes de emociones fuertes, porque la Yamaha es muy potente. NO ES UNA MOTO PARA NOVATOS. No lo puedo decir más alto, ni más claro.

La Yamaha es muy bonita y tiene un excelente precio. Simplemente la moto no es para mi (o al menos estoy intentando convencerme de ello). Yo soy de ritmo mucho más sereno.

Por eso, a pesar de la enorme potencia de esta Yamaha, personalmente me sigue gustando más la entrega de potencia de un bicilíndrico. El tricilíndrico de la Yamaha empuja desde abajo, si, pero no noto el motor tan lleno como por ejemplo en la Ducati Hypermotard 796. Esta última es mucho más tractor,  mucho menos fina, con toda la entrega de potencia a bajo y medio regimen, pero por algún motivo me siento mucho más cómodo con el motor de la Ducati que con el de la Yamaha. También es cierto que he llevado muchas más veces la Ducati, y quizás todo sea simplemente una cuestión de acostumbrarse.

La estética de la Yamaha es particular, moderna y, en mi opinión muy conseguida. Me ha encantado la postura erguida que me ha resultado muy cómoda. Una mezcla entre una trail y una deportiva con el peso bastante echado hacia adelante (similar a la postura de conducción de la Ducati Hypermotard, aunque más cómoda).

La Yamaha tiene 3 modos de entrega de potencia seleccionables desde el manillar: Standard, A y B. Realmente se aprecia diferencia entre modos. El modo B, que es el modo para entrega de potencia suave, es el que he utilizado para la entrada y salida de Madrid, ya que es el que más dulzura proporciona a la moto. El modo estándar es contundente. Con respuesta inmediata en bajos. El modo A, es el modo más deportivo. Yo apenas lo he utilizado y no he podido apreciar las diferencias entre el modo standard y el modo A. Lo que si que he apreciado es diferencias entre el modo Standard y el modo B. El modo B hacía que la moto fuera mucho más noble, más dulce, más tranquila. Me ha gustado. Si la moto fuera mía muchas veces la pondría en ese modo para ir por ciudad.

En definitiva, que los que vayan buscando una moto potente, a buen precio y con una estética muy acertada, ya tienen otra montura que compite directamente con la Triumph Speed Triple. Un gran acierto de Yamaha.