La Madrid – Segovia ha sido una de las pruebas XC Marathon que he realizado en 2017. Fueron 115 km de bicicleta de montaña partiendo del madrileño barrio de Montecarmelo en el distrito de Fuencarral, y finalizando en la propia ciudad de Segovia.

De un total de 1595 bikers, acabé en la posición 364, parando el cronómetro en 07:13:21

Certificado de finisher: Madrid – Segovia 2017

La verdad es que una de los momentos más bonitos de esta prueba es entrar en Segovia y acabar la marcha justo al lado del acueducto.

Ésta es mi foto entrando en meta:

Aunque queda muy efectista la foto final bajo el acueducto, lo cierto es que la carrera cronometrada finaliza un poco antes, ya que el cronómetro se detiene a la entrada de Segovia. Es allí donde la organización pone el último punto de control, así como unos boxes de lavado en los que poder dejar relucientes las bicicletas (sin coste adicional).

Es un buen detalle, pues de esta forma los que vayan a disputar la marcha, pueden despreocuparse del tiempo durante los últimos kilómetros y es una buena medida de seguridad, pues al llegar a Segovia la prueba está abierta al tráfico rodado, y  es mejor extremar la precaución sin preocuparse de tiempos ni marcas. También es bueno poder limpiar la bicicleta nada más acabar para hacer el camino de vuelta en el autobús, tren o coche, con la bicicleta reluciente.

Sea como fuere, al final lo cierto es que es bastante emocionante bajar las escaleras detrás del acueducto montado en la bicicleta, con el público aplaudiendo, y poder acabar justo debajo de tan magnífico monumento.

En total sumaron (según GPS) 115 km, con 2330 metros de desnivel.

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¿Cuál es mi opinión de la prueba?

En general puedo decir que es una prueba que me ha gustado.
Es una prueba ideal para bicicleta rígida, pues no existen tramos demasiado técnicos. Al ser una prueba rodadora,  este tipo de monturas resulta beneficiada frente a las de doble suspensión.

La carrera tiene dos partes bien diferenciadas. La primera parte es muy rodadora, transcurriendo por vías pecuarias hasta llegar a Cercedilla (km 60 aproximadamente). Allí hay un gran avituallamiento, y una parada para descansar. Conviene no relajarse mucho en el avituallamiento de Cercedilla, ya que el tiempo de descanso empieza a contar antes de llegar a la zona de avituallamiento propiamente dicha.

Esto es así porque el arco de control de tiempos está al finalizar la cuesta de entrada a Cercedilla, y no al entrar en el propio área de avituallamiento. Entiendo que la idea de los organizadores es que los ciclistas no entren en el pueblo preocupados por el crono, sino centrados en el tráfico. Lo veo bien,  pero hay que saber que si nos relajamos en exceso, podemos sobrepasar los 45 minutos de descanso máximos estipulados.

En resumen, no tenemos 45 minutos de descanso efectivo, sino que a esos 45 minutos habrá que restar el tiempo empleado en llegar desde el último arco de control de tiempos hasta el área de avituallamiento. Y es un matiz importante, porque cualquier tiempo superior a 45 minutos será tiempo adicional de penalización, por lo que conviene no tomárselo con demasiada parsimonia.

Después de Cercedilla es otra carrera distinta: se asciende el Puerto de los Leones (1492 metros), y una vez coronado se inicia un descenso por senda técnica (en la que se forma cierto tapón y dónde a buen seguro habrá alguna que otra caída).

Ya descendido el puerto, comienza un constante vaivén de tramos rompe-piernas, y cuando al fondo ya vislumbramos la ciudad de Segovia, el recorrido nos desgasta con tramos de constantes subidas, bajadas y toboganes (algunos de pronunciada pendiente y difícil ascensión), en los que será necesario echar el pie al suelo. A esas alturas el cansancio ya va haciendo mella, y la pendiente de alguno de ellos hace que sea prácticamente imposible subirlos montados en la bicicleta.

Valoración de la prueba:

Es una bonita prueba, no muy técnica, ideal para aquellos a los que no le guste los recorridos demasiado complicados.

¿Qué no me ha gustado?

Algo ajeno a la prueba en si. El hotel oficial “Villa de Madrid” está en el medio de la nada, y resulta muy aburrido quedarse allí. Mejor alojarse en algún otro hotel y desplazarse hasta Montecarmelo para tomar la salida.

El tramo final se hace muy pesado, ese constante sube y baja de toboganes resulta un poco aburrido cuando ya pesan las piernas.

Las duchas en Segovia están totalmente masificadas, y con ¡agua fría! La mejor forma de acabar una prueba no es precisamente duchándose con agua fría.

Por otro lado el recorrido es muy bonito. Quedará siempre en mi retina la entrada en descenso  a Manzanares el Real, con el pantano y el castillo de fondo.

También destaco el ambiente de la prueba,  que es excepcional.

¿Volveré?

Si, probablemente, pero saliendo en categoría “Open” en lugar de en categoría popular, para de ese modo intentar eliminar tapones y hacer el mejor puesto posible.